domingo, junio 10, 2007

Inevitable

Estabas allí, sobre el último rincón despoblado de la Tierra. Atando a cada segundo, por inercia, un nuevo lazo de vida. Estabas triste pero serena. La luna brillaba con un color extraño, con el color que tienen los semáforos al parpadear.
El mundo iba a seguir girando, contigo o sin ti. No tiene sentido que ahora recordemos lo que ya nunca fue, y tal vez sea cierto. Tal vez aquella punta de estrella te atravesó el corazón en aquel preciso momento. Fugaz, rápida, como un rayo en la noche. Huiste a su encuentro, al encuentro con el amor, con la muerte, con el sabor extraño de otros besos.
Estabas allí, sobre el último rincón despoblado de la Tierra, serena pero triste, vacía de tactos ajenos. Hoy nada es mejor que antes y todavía hay tiempo para lamentos, pero probablemente de todas tus pesadillas, ésta fue la más dulce.

5 comentarios:

Ana dijo...

Bonito texto

superpulgueta dijo...

Harta de que tu blog me preguntara una y otra vez que pienso entraba para decirte que de una vez ya actualizaras, pero ya veo que tu pluma vuelve a tintinear un soul de desamparo, otra canción silenciosa que parece ser a un tiempo alivio y desconsuelo. Tus musas se visten, otra vez, de palabras tristes.
Maldita inspiración, necesaria inoportuna.

Nieves dijo...

"Vacía de tactos ajenos. Hoy nada es mejor que antes y todavía hay tiempo para lamentos..."

¡Me guuuuuuusta!

A poco de comenzar un examen... A poco... ¡Dichoso el Coco! A ver si se deja ver algún día de estos, ¿No?

Chimita dijo...

Huiste al encuentro con el amor, con la muerte, con el sabor extraño de otros besos... Amor no es muerte, no, y desde luego amor no es el sabor extraño de otros besos... Kizá la muerte del amor venga de esos otros besos... Me lío. Yo no estoy pa pensar en estas cosas tan profundas

gErT dijo...

lo bueno de que se te clave una estrella fugaz es que dura poco. Peor fue la herida de Prometeo.