lunes, junio 11, 2007

Soy lo que era

El retarato estaba amarillo por los bordes. Uno se avergüenza de sus viejas poses. Aquella foto había permanecido al sol demasiado tiempo. Al encontrarla recordó sueños, algunos hechos realidad, otros que cambiaron por el tiempo. Empezó a sacar fotografías de todas aquellas cajas. Las desordenó y las ordenó por años, se perdió entre las antiguas ropas. Se rió con alguna anecdota y para que mentir, soltó una o dos lagrimillas. Viajes, juegos, estudios, compañeros que ya no son, familiares que ya no están, sus enanos que ya son más altos que ella. La abuela todavía hacía pasteles, el abuelo aún se acordaba de nuestros nombres.
Miró el reloj, había perdido toda la tarde rebuscando entre aquellas fotos. Tenía que haber estudiado, tenía que haber ordenado su habitación, tenía que haber ido a compar algo de leche. Sólo al acostarse, un poco antes de dormir,comprendió que aquel tiempo había sido el mejor aprovechado de todo el día.

6 comentarios:

Nieves Cerdán dijo...

¡Viva la melancolía!

Ana dijo...

El otro dia tb me puse a sacar algunas fotos y a recordar ciertos momentos, creo q tenia q haber hecho como ella y dedicarle la tarde entera en vez tan poco tiempo. A veces se echan de menos ciertas épocas.

chimita dijo...

Yo sí lo hago. Y cada vez k lo hago, generalmente de noche, me acuesto con una sonrisa de oreja a oreja, y una sensación de bienestar indescriptible.
Mi profesor de filosofía del instituto aborrecía las fotos, pk decía k de lo verdaderamente importante te acuerdas sin necesidad de fotos. Yo discrepo y mucho, los recuerdos, sean en forma de foto o de cualkier otra cosa, te ayudan a mantener los mejores momentos de tu vida vivos en la mente.
PD: Guardo mis diarios desde los 14 años, son lo mejor k tengo

gErT dijo...

Eres lo que eres, tu vivo retrato andante...

eno dijo...

Es el día a día de los que viven de recuerdos, de los que en un cuarto de cinco metros cuadrados tienen 36 fotos colgadas (las acabo de contar) algunas vueltas del revés para dar esquinazo a la nostalgia, ya ves tú, no quiero verlas pero tampoco puedo quitarlas...

Anónimo dijo...

El abuelo no se acuerda de nuestros nombres... ni siquiera se reconoce en sus fotos...