domingo, febrero 05, 2006

El hermético impar (2)


Volvió a casa y sin desvestirse se tumbó en la cama. Sus ojos estaban hinchados de tanto llorar y eso le había provocado cansancio. No hubo sueños esa noche. Se despertó entre sudor y saliva. La cama seguía hecha,tan solo tenía algunas arrugas. Comprobó que tenía la boca pastosa y su cuerpo despedia olor a cloaca. Nunca le había gustado oler mal y eso le hizo reaccionar un poco. Fué al aseo y tomó una ducha. Se enjabonó con especial atención, como si tuviera una cita. Estaba pensando en coger el coche y conducir, sin ningún destino fijo. Eran ya más de las tres de la tarde

Mientras se vestía encendió la radio. Había nevado, no podía creerlo había nevado. Un viejo sueño que había tenido desde niño, ver nevar allí dónde el calor doraba los campos. Se vistió rápido y tomo las llaves de su viejo coche. En la calle nevaba pero no cuajaba. Su coche tardó en arrancar, tuvo que aceptar la ayuda de un par de chicos.

Condujo hasta el anochecer, embriagado por el olor del invierno. Aquella tarde no recordó lo que había pasado el día anterior. Se bajó del coche, hizo bolas de nieve, se tumbó sobre ella... era un niño. Al oscurecer volvió al volante, mierda...el motor maullaba pero no terminaba de arrancar. Estaba allí en medio del campo... nadie había para socorrele.

Conocía aquella vieja comarcal, sabía que no estaba lejos de un pueblecillo pero no quería dejar el coche solo. Una hora tuvo que esperar para escuchar las ruedas de otro vehículo. El Ford venía de la derecha... se puso a hacerle señales....el coche se acercaba y todavía no lo había visto. Por fín le vió pero ya estaba demasiado cerca, intentó frenar pero una placa de hielo hizo culear al coche.

El conductor perdió el control y tras un frenazo sobre la grava terminó colisionando contra el automóvil....

1 comentario:

Pifo25 dijo...

El conductor del "Sierra" quedó inconsciente. De la frente, pegada al volante, emanaba una gran cantidad de sangre. En un primer instante pensó darle auxilio, pero después decidió mirar que llevaba en la guantera y en el maletero. Siempre le quedaría la opción de llevarse el Ford y dejar al conductor postrado en su propio vehículo. Quizá iba siendo hora de dar un gran giro a su vida. La de prófugo era una vida que siempre le había causado intriga. ¿Cómo sería aquello de vivir siempre al margen de la ley?
Así que sin más dilación, se adentró en el vehículo y registró la guantera...