domingo, abril 02, 2006

Cruzando el puente


Es cierto que una vez tuvo un novio, pero la Guerra lo mató. Desde entonces no quiso volver a hablar de amor, al menos en voz alta. Siempre con aquel eterno vestido negro, tejiendo a ganchillo junto a una ventana. Tejía como Penélope, pero lo hacía con la certeza de que Ulises no volvería.

Dividía su tiempo en tres. Arreglaba la casa, iba a misa y hacía punto. Los domingos y las fiestas de guardar siempre comía con la familia. Su hermano, que vivía pared y midiera con ella, tenía cuatro hijos y trabajaba todo el día. Siempre le había ofrecido lo poco que el podía darle, tanto él como su mujer ayudaban en todo lo que podían.

Era una mujer de costumbres. Cruzaba el puente cargada de dulces para sus sobrinos, a los que daba por cada cumpleaños un billete verde con el Teide estampado en una de sus caras.

Marchitaba en una casa con olor a alcanfor, grande y con escaleras empinadas. A pesar de todo, el tiempo no le había tratado tan mal. Seguía tendiendo sobre las tejas entre dos hilos, y aunque alguna vez había resbalado no abandonó esa costumbre hasta que la enfermedad se lo impidió. Repudiaba la fregona y para ella la única forma digna de fregar era arrodillada ante el pavimento.

Silenciosa en el sentido sonoro de la palabra. Le gustaba hablar en voz baja. Rezaba a un santo diferente cada día. El suyo, el 2 de febrero, también era su cumpleaños. Un otoño se fue, no recuerdo si dijo adiós, yo no estaba. Algún domingo me pareció ver un eterno vestido negro cruzando el puente. Se que no fue una alucinación tan solo confusión. Soledades marchitadas abundan. Sería otra mujer perdida tras una guerra, un abandono o una muerte repentina. Viudas antes de casadas, sombras que se extinguen. Recuerdos, de vez en cuando, de algún sobrino o hermano. Eternos vestidos negros cruzando un puente... a veces solo de ida.

2 comentarios:

Cuar-teto dijo...

menos mal que hya gente como tu para hablar de esas soledades, para recordarlas y observar el puente hasta ver pasar alguna.
Gracias por crear.

Pebbels

leeeeemon dijo...

Tejía como Penélope, pero lo hacía con la certeza de que Ulises no volvería. Genial torres , gracias por regalarnos estas palabras.