martes, agosto 14, 2007

La paciencia es una virtud urgente que consiste en caminar despacio sobre recuerdos veloces. Por eso mi paciencia ondea el humo de la desesperación y se olvida de mí en canciones que escuché cuando te velaba. El olvido es un arte que se deforma con el aliento de tus besos, con el tacto de tu olor en la ropa que olvidaste en mi cajón. Esa lluvia que tiene que llover se hace de rogar en nubes que no llevan a ningún sitio.

Y ha de diluviar sobre los caminos, sobre los portales, sobre el rincón más podrido de cada corazón, ha de llover donde nunca antes lo hizo. Y después ha de salir un sol radiante que no refleje nada más que la propia luz de otros ojos. Ha de caer la escarcha de otoño sobre los cristales de los coches que empañamos.
No hay viaje de vuelta, la paciencia y el olvido son caminos que he de andar de una u otra manera. La solución es no buscar solución. Y tal vez otro cuerpo mitigaría un poco este sabor de fracaso...

2 comentarios:

eno dijo...

Hay que estar atento para no tropezar en el camino a otros cuerpos con piedras grandes como recuerdos, hay que ser valiente para no caer en los hoyos profundos que va cavando el miedo...

Anónimo dijo...

Vendrán dias ,han de venir... yo al menos los espero como agua de mayo,espero subido en un nuevo caballo que me lleva por laberintos de productos comerciales,uniformado como un soldado de mas,siempre de juguete para que algunos jueguen conmigo y mi tiempo libre a su antojo,me estoy haciendo amigo de Aurora y de Morfeo,esperando un veredicto,una sentencia a perpetua,lo mas jodido es que la gente me felicita por ello

ex-shoemaker