domingo, agosto 29, 2010

Clandestino

En la Glorieta se oyen bajar los tanques
son invisibles, pero están por todas partes
lo han anunciado por la tele
el estado de sitio ha sido decretado.

Desde aquí veo llamas arder en San Bernardo.

Hoy han venido los perros de presa a mi edificio
estaba en la cama pero los he oído ladrar.
El portero les ha guiado por las escaleras,
han desalojado a una familia que vivía en el cuarto
porque llevaban siete meses sin pagar el alquiler.

Algunos valientes desafían el toque de queda
y se reúnen a esas horas en las que el humo de los bares
se pelea con luces recién nacidas.
Piden una copa para los dos
la economía de guerra se ha instaurado
incluso en la resistencia.
Aunque los besos se han prohibido
ellos se besan en un descuido del portero
y de camino a casa se dan furtivavmente la mano.
Al amanecer todo ha terminado
han sido delatados por una vecina panadera
en su colchón humea la derrota
y mientras los veo desfilar esposados
desde este bunker contra los sentimientos
mi espalda es un crisol de dolores.

1 comentario:

BENHUMEA dijo...

Un toque de queda del corazon... venga¡¡ eso si que es muy malo... ojala y hubiera presas contenedoras, pero se supone que las reglas se hicieron para romperse.

Un beso Te leo.