domingo, octubre 17, 2010

Mal de oldina

Cada vez que llego a casa
siento como la luna se descarrila en la ventana
creo que voy a vomitar otra vez
veo el universo girar en mi retrete
últimamente cuando consigo esquivar mi ritmo cardiaco
oigo una voz que me susurra
piensa menos con la polla y más con las heridas.

Cada día Dios me despierta más temprano
y me trae hasta aquí palabras que no comprendo
pero que a todo el mundo le parecen indispensables.
Desde ayer el banco se empeña en hacerme madurar
para hacerle feliz yo ya he matado al futbolista con el que soñaba
y aquella chica camarera ya no me sirve nada.

Sólo os pido que ésta vez si vas a odiarme sea de verdad .
Cuando despierte ahí arriba en algún lugar del cielo
los flamencos volarán a África para pasar el invierno
y puede que tal vez uno de estos días
se me olvide una respirar.

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