viernes, marzo 24, 2006

El DESERTOR DEL VOLKHOV (II)


Marcos aparece con la mirada triste. Tiene en mente la idea de escaparse. Siente la vergüenza y la deshonra de haberle fallado a su padre. Espera a la noche y pide hacer guardia en el extremo más occidental del frente. Desde allí no hay más de ocho kilómetros hacía una zona de pequeños pueblos, aún tierra de nadie. Llegadas las 10 de la noche Marcos habla a su compañero de guardia, un veterano de la guerra de África que da cabezadas.


MARCOS
Venga Millán, duerme un rato, no se lo diré a nadie, Esos rusos no se atreverán a atacar esta noche después de la so manta palos que le hemos metido.

MILLÁN

¡Que razón tienes¡ hay que ver como caían, no se como no se habían dado cuenta de que era una muerte segura. Bueno si te brindas a hacer un rato más la guardia, me pego una siestecilla. Despiértame si pasa algo muchacho.

Marcos se cerciora de que Millán está durmiendo. Al escuchar sus ronquidos empieza a moverse despacio. Poco a poco llega hasta la última zanja. Se mete dentro de ella y empieza a correr. Un soldado que se encuentra escribiendo se sobresalta al oír el ruido.

SOLDADO
Santo y seña


MARCOS
El gato rojo camina despacio

SOLDADO
Joder ¿Qué haces ahí? Vuelve pronto no está el horno para bollos. Está noche hará mucho frío y mañana iremos al lago Ilmen. Descansa, ¿Quieres?


MARCOS
Eso haré, solo vigilaba que todo estuviera dispuesto en la trinchera para mañana. Enseguida iré a mi catre.

El soldado parece convencido de las buenas intenciones de Marcos y se despide de él con un gesto de aprobación, sin llegar nunca a mantener un contacto visual. Marcos avanza un poco más y se arrastra unos metros por el suelo. Una vez atravesada la alambrada comienza a correr por el campo abierto.

1 comentario:

leeemon dijo...

me pido actorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr pami pa mi pa mi pa mi pa mi pa mi pa mi pa mi pa mi pa mi el papeeeeeeeeeeeeeeeeeel.