sábado, marzo 11, 2006

Epistolas de Uqbar al amigo ladrón


Amigo ladrón:
Hijo de puta. Puedo entender que quisieras robarme el poco dinero del que dispongo… sí, incluso que huyeses con mi bono metro del mes de marzo (que aproveche y todo un detalle dejar el abono con su funda para que pueda sacar el del mes próximo). Pero ¿Qué mente retorcida se llevaría un boleto de lotería ( si para el 22 de diciembre…pero de 2005)? No se quien eres, ni ha que te dedicas, tal vez puedas malvender mi identidad por un puñado de pipas, mucho más no vale, cada tarde me invento una nueva.

Comprendo que para tus fechorías somos imprescindibles y que mis tarjetas son el motivo que te inspira seguir haciendo de las tuyas. Bien es cierto que tal vez una tarjeta universitaria de la Universidad Complutense no te permitirá ir muy lejos, sobre todo si en el reverso reza Facultad de Ciencias de la Información. Eso es cosa tuya.

Solo me siento defraudado contigo por una cosa. ¿Por qué me has quitado mis fotos? Esas fotos en las que algunos salen con cara de delincuentes, otros parecen terroristas o chinosm también guirism incluso turcos... Sin embargo es la pérdida de una de ellas la que me duele más que cualquiera.No es otra que una foto de mi hermana a los cuatro años.
Carterista desalmado. No tienes corazón. Has dejado mis bolsillos huecos. Huye, toma el dinero, ya nunca volverá esa foto. Era lo más parecido a un talismán que he conocido. Desde que tengo esta cartera había estado ahí. Ahí permanecía como atenta, pendiente de que me administrase todo lo bien que un desastre puede hacerlo. Mirándome a los ojos cuando pretendía hacer una compra absurda o sonriendo cuando sabía que yo era feliz. Amigo ladrón o cabrón desalmado has jodido parte de mi seguridad. No te guardo rencor (cabrón, inútil, hijo de puta y fijo que hasta sabías de semiótica) pero espero que de algún modo mis fotos te duelan en los ojos.

Ojalá entiendas que esa gente, esa familia, esos ojos, no forman parte de tu vida, y que a pesar de que me hayas birlado sus retratos siguen siendo míos. Paradójicamente guardaba la cartera en el bolsillo más cercano al corazón. Ahora tengo la cartera pero no la certeza y a mi pecho le sobran latidos.

Atentamente Uqbar.

El único ser que tropieza las veces que hagan falta

1 comentario:

lemonnn dijo...

torres tranquilo voy a llamar a mis ginchos de hortaleza y le vamos a dar pal pelo jajaja. Un abrazoooo