lunes, mayo 22, 2006

Alpen Kreuzer



Un asiento de Ford Orion, tapizado en gris y con cierto olor a huida. Un techo de estrellas camino de cualquier parte. Cintas de Serrat y un cenicero con monedas. Seis viajeros sin noción del tiempo compartían vagón en mi infancia.

Un coche con enganche, una Alpen Kreuzer, bolsas de ropa tapando el espejo de atrás, pulpos de goma y una bici plegable con la que aprendimos a montar. Benidorm y un bosque de eucaliptos. Aquel barreño lleno de agua donde los playmobil libraban batallas navales. Sillas y mesas de playa.

El colegio sin clase por la tarde, los calipos sabor a fresa y las rodillas peladas porque yo era un Oliver con poca vocación. La sal y unas chanclas con las que no aprendí a caminar. El Madrid perdía ligas en Tenerife y nosotros tostábamos la piel al sol

Cambrils, Doñana, Playa América, Mojácar, Gijón, Torremolinos, Orrio, Rosas… veranos con el ombligo al aire, de playa y merendero. Pantalón corto y carreras por la arena. El titiritero y mi inglés precoz. Mis hermanos, mis padres y un coche matrícula A-8158-AL.

Crecimos cada uno a su ritmo y ya no hay viajes que parecen no tener fin sobre un asfalto lleno de espejismos. Hoy la vida sigue y gracias a esas huidas tengo por patria el mundo, mas yo nací donde nací y uno es de donde recuerda.

1 comentario:

Idiomalicantino dijo...

Gracias por recordarme tantas cosas que creía olvidadas. Los veranos de ombligo al aire y merendero...

Eres de donde naciste?Eres más bien de donde te sientes, donde has estado, donde has disfrutado, donde te has enamorado, donde has reído, donde has aprendido...