domingo, mayo 21, 2006

El milagro de la vida


Con la Gran Orquesta a cuestas regreso caminando a una casa que no me pertence. Por no saber tejer sonetos de amor me toca librar solo la batalla del deseo. Maldigo la vida. Debería aprender a soñar con los ojos cerrados, ya me gustaría domesticar las ovejas que cuento para dormirme.

Sin embargo la vida es impredecible, y más por agotamiento que por sueño termino roncando las penas al compás de mi respiración. Llevo varios meses durmiendo mal, y los sueños no se prodigan en mis noches. Pero ésta, es una noche distinta y la casualidad quiere que mi subconsciente me imagine en mi casa de toda la vida.

Yo, que el sueños nunca me veo en primera persona tengo cara de idiota. Estoy embobado mirando una cama, mi cama. Pero no en ella no estoy yo, sino un bebé sonrosado que me mira con los ojos abiertos. Patalea y tiende sus pequeños dedos hacía mi.

Cuando nos pasan cosas raras en los sueños nunca te preguntas por qué, dormido comprendes cualquier cosa que pase y la aceptas. Allí estoy yo, delante de un casi recien nacido, aceptando que soy su padre, besando su barriga. Lo tomo lo abrazo, lo muestro a mi familia. Veo la sonrisa de los demás en mi cara reflejada. Soy feliz, el forma más parte de mi que mi propia piel. Es raro las sensaciones que te hace sentir un sueño, pero soy feliz. Abrazo esa bola de piel con ojillos diminutos que me mira asustado de la altura, sujeto con cuidado su cabeza... y sin motivo alguno despierto, abrazado a la ausencia de un hijo que nunca tuve.

Por primera vez en mucho tiempo despierto feliz, ya no maldigo vivir. Algo que es capaz de crear sentimientos así no debe ser tan jodido. Desayuno con una sonrisa, hoy vuelvo a ser optimista, he sido seducido por el milagro de la vida.

Absténgase de comentar graciosos...

1 comentario:

Idiomalicantino dijo...

Uno de los millones de sentidos que tiene la vida no consiste tan sólo en compartirla, sino en ser capaz de regalarla. Esos regalos serán milagros para otros, aunque sea en sueños...