domingo, septiembre 24, 2006

Como un perro (Ciclo Calamaro)


Llovía gris anaranjado como las noches nubladas en un pueblo. Llovía y olía a tierra mojada bajo las suelas. A cada gota, más vulgar, a cada trago, más dentro de mi. Llovía y yo bebía lástima sin alcohol. Llovía y un perro flaco cruzaba la carretera haciendo eses. Una vieja que abría el paraguas en mitad de un paso de peatones desesperaba a los conductores de un bmw ,fruto de un ilícito trabajo.

Las calles con pendiente mezclaban agua turbia y asfalto. Por fin llovía, en el mejor de los casos llevaba sin llover cuatro o cinco meses, los niños pequeños miraban al cielo extrañados y los abuelos ponían a cubierto sus calvas. Llovían nubes grises y en mitad del cementerio un muerto se cambiaba de postura.

Los agricultores hacían una muesca en un árbol seco, como casi todos los árboles por aquí, y el perro flaco ahora hacía zetas esperando el triste desenlace. Un bmw derrapaba en un paso de peatones y una vieja bostezaba frente a la calva de su marido, mientras soñaba que en el cementerio algún muerto estiraba algo más que la pata por ella. Llovía y yo miraba la ventana desde la lluvia.

Llovía, los ojos de un perro flaco se cerraban y la matrícula de un bmw se descolgaba. Una vieja cortaba flores de su maceta para confeccionar un ramo mientras la triste calva de su marido explicaba a su nieto el ciclo del agua.
Me prometí dejar la bebida, dibujé mensajes con el dedo en el techo de los coches, me olvide de todo y no viniste.

Te esperé, pero llovía.

1 comentario:

Idiomalicantino dijo...

"Loco estás mojaaaaaaaado" ven que te seco...

En el Levante la lluvia es cosa de brujería y disfrutar de ella un pecado indigno de sus ciudadanos.

Venid pues gotas a Madrid!