sábado, octubre 13, 2007

Sentada sobre el cajón no levantaba siquiera hasta la rodilla de sus clientes. Se afanaba en dejar bien limpias las puntas antes de empezar con los talones. Aplicaba un poco de engüento algo más abajo del empeine. Ese truco se lo habían enseñado sus "benefactores" para que al mezlcarse la suciedad con el betún se ahorrara en limpiabotas, ese ahorro lo gastaban sus padres en el Bingo.

La pequeña era rubia casi platino y cuando conseguía estar limpia tenía una tez blanca que le daba el aspecto de un ángel. Tosía a menudo por culpa del contacto con el betún y las heridas que se le solían infectar las heridas que jamás cicatrizaban en sus rodillas. Comía la voluntad, y la voluntad de sus padres era poca. De dormitorio utilizaba la entrada a un parking en invierno y el portal de un cine en verano.

Un día llegó a la ciudad un periodista del Daily Mirror. Tras un largo verano creyó merecerse unas vacaciones. Todo le resultaba pintoresco: Montera, Chicote, Fuencarral, los limpiabotas del Palacio de la Música... Cuando la vió no pudo evitar sentir un escalofrío mezlca de orgasmo y arrepentimiento. La fotografió primero y después se sentó a que le limpiasen sus caros zapatos. No tenía dudas, aquella era la niña que había desaparecido. La que habían estado buscando todo el verano y parte del otoño.

Telefoneó a Londres. Corrieron en diez minutos más ríos de tinta que en toda la semana, las televisones internacionales acudieron a Gran Vía esquina Callao. Una niña asustada se apretaba contra el cajón. Tenía la tez manchada de negro y tosía cada vez más. En Madrid hacía cada vez más frío pero le hicieron ponerse en miles de posturas sobre la acera. El padre, ajeno a lo que buscaban los periodistas creyó poder sacare algo más de dinero con su hija. Sacó de algún podrido rincón de su ropa el ajado documento que certificaba que aquel ángel de alas rotas era en realidad su hija.

Todos los focos se apagaron. Las fotos cesaron, el Daily sólo pudo vender dos portadas con su rostro. La niña siguió limpiando botas y tragando humo. Cerca de allí en algún bar un grupo de jóvenes apesadumbrados brindaron por todas las Madelaines del mundo.

1 comentario:

gErT dijo...

¿Tú también andas buscando un ángel?