viernes, marzo 28, 2008

IV

Ahora,
ya no puedo
sostenerme
a la fragilidad
de un nombre
pues aunque piso
la misma hierba
sobre mis pies
gira ya
otro planeta.

3 comentarios:

Aitor dijo...

Asomandome al balcón de la republica soledad escribo
que con la covardia del más bravo de los hombres te envido.
Envidio tu verso corto y al grano.
Envidio el abrazo de tu rimar lejano.
Envidio la rotundidad de tus sentencias
y la frescura de su esencia.
Envidio la parquedad de tu lenguaje del mismo modo que envidio la profundidad de tu mensaje.
Envidio su cadencia armoniosa que se lee con la facilidad de la prosa.
Envidio tu arrojo a describir tus emociones, como si fuese el latir de varios corazones.
Envidio la alegria con la que escribes la pena, y envidio del mismo modo como la haces ajena.
Envido tu facilidad para escribir de un modo que yo jamás seré capaz de conseguir.
Envidio tu corrección en la ortografía, que para mi es sencillamente la utopía.

Enredada dijo...

las cosas cambian...y pisamos el mismo suelo en diferentes estados...cuando los planetas giran, el tiempo gira con ellos, tal vez somos los únicos que pensamos que seguimos clavados con los pies en la misma tierra siempre.
BEllo y admirable tu escrito!!!
besos

chimita dijo...

Aquí me has pillado ya... :)
Llevaba demasiada buena racha de entender tus escritos, y no podía ser!