lunes, marzo 31, 2008

VIII

Y otra vez
me ví
aporreando
una puerta
que no se iba
a abrir.
Pregunté
por tu paradero
pero ni mi eco,
primero,
ni tu voz,
después,
se atrevieron
a responderme.

2 comentarios:

Enredada dijo...

ni ecos ni voces... sigamos con ventanas abiertas y suspiros silenciosos

chimita dijo...

A la próxima prueba a entrar sin llamar... aunque kizá no te guste lo que encuentres...