viernes, agosto 18, 2006

La última copla

Los cigarrillos mal apagados bombardeaban el techo con sus columnas de humo. La luna no se adivinaba entre los cristales mugrientos. Al verme llegar, el camarero supo que esa noche cerraría más tarde.
Me afloje el nudo de una corbata imaginaria, como sacudiéndome el alma de las últimas tiritas. Me acerque a la barra y pedí un wisky. Miré al alcohol con complicidad y respire de aquel antro como si le debiera la vida. Ya era tarde y nadie se dejaba engañar por un proyecto de borracho fracasado.
La música sonaba algo más quebrada, hace tiempo me desprendi de tus fotos pero nunca he acertado a encontrar tu olvido. Tras la barra, el camarero se impacientaba, llegaba la hora y yo seguía allí, sumergido en la nostálgia de un reloj que me regalaste hace tiempo.
Llegó el momento, en un gesto me avisaron de que mi marcha debía ser inminente. Sin embargo, antes de iniciar mi huida el chico tuvo una deferencia conmigo. Cesó todo y entonces Quintero, León y Quiroga...
"Te quiero más que a mis ojos, te quiero más que a mi vida, más que al aire que respiro y más que a la madre mía. Que se me paren los pulsos si te dejo de querer, que las campanas me doblen si te falto alguna vez. Eres mi vida y mi muerte, te lo juro, compañera, no debía de quererte, no debía de querete... y sin embargo...."
Arroje el cristal contra el suelo, pague el doble de lo que me pidieron y me fuí a casa dando un rodeo... la última copla no me había sentado nada bien.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

-no presumo de tener una lengua prosaica, ni de dar buenos consejos, ni tan siquiera a mi mismo.Por eso tan solo te voy a citar unos versos, con el fin de que en tu soledad republicana se esfume la nube negra y vuelva a salir el sol.

"Más vale que no tengas que elegir
entre el olvido y la memoria,
entre la nieve y el sudor.
Será mejor que aprendas a vivir
sobre la linea divisoria
que va del tedio a la pasión.

No dejes que te impidan galopar
ni los ladridos de los perros
ni la quijada de Caín.
que no te de el insomnio por contar
las gaviotas del destierro,
las amapolas de París.

Te engañas y me quieres confundir,
esta canción desesperada
no tiene orgullo ni moral.
se trata solo de poder dormir
sin discutir con la almohada
dónde está el bien, dónde está el mal.

La guerra que se acerca estallará
mañana lunes porla tarde y tu en el cine sin saber quien es el malo mientras la ciudad se llena de arboles que arden y el cielo aprende a envejecer.

Y sal ahí,
a defender el pan y la alegria,
y sal ahí,
para que sepan
que
esta boca es mía."

your dijo...

phentermine nice :)

fmop dijo...

Suele pasar que hasta el sentimiento empacha.

Idiomalicantino dijo...

La última copla la escribes tú!