se mece en otros vientos
y el sol sólo sale
para que los faros descansen.
No te apenes si no puedo crear
a tus ojos
un octubre
con su palacio de invierno.
No me juzgues mal
No.
El miedo se disipó
y tras las huellas de enero
quedaron las orillas divididas.
Tu del otro lado.
Allá dos sombras que
se aman sin amor.
Sus labios helados
mascullan frases que no entienden.
Y mientras aquí
las noches empiezan a acortar
pues sólo perdura
lo que nuestra piel
no alcanza a tocar.
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