lunes, febrero 04, 2008

He visto tus caderas
caminar serpeteando
sobre el estrecho horizonte
que recorren los hombres a tu paso.

He visto pues,
como te miran
quienes desean tus noches
como les embelesas
para después fingir
no darte por enterada.

Y sin embargo,
de camino a casa
en tu coche,
soñarás que alguien desea
tu alcoba, tu sien
y tu silueta
pero también
que en la soledad de sus versos
algún hombre te escriba
un poema,
como este.

3 comentarios:

chimita dijo...

Si es ke aunk los hombres del mundo os empeñéis en las mujeres palo... donde estén unas buenas caderas... Se nota ke váis madurando!! :) :)

Verónica dijo...

precioso y seductor, tierno y atractivo, distante y apelativo a la vez...

Anónimo dijo...

Tal vez las cosas irían mejor si no nos empeñáramos en apartar los sueños como si de necias fantasías de tratara y fuéramos capaces de reconocerlos cuando salen a nuestro paso.

Decía Hölderlin algo así: "el hombre es un dios cuando sueña, y un mendigo cuando reflexiona"

Si la memoria no me traiciona, acabo de desvirgar mi reticencia a escribir en blogs. Bueno será si en algo te anima para seguir escribiendo.

Un abrazo,

Peligroso platypus.