El pasado es un pisapapeles que sólo atrapa algunas hojas. Otras se echan a volar, por eso al mirar atrás sólo podemos leer retales de nuestra memoria. Hasta los autores de las páginas más emborronadas de la historia enmiendan sus tachones con los años. Así, desvirtuados por el espejo cóncavo de la nostálgia los recuerdos nos sirven de almohada. No es que olvidemos que sufrimos es que cuando uno sueña con los ojos abiertos es mejor obviar detalles, lo mismo que se obvia el sabor amargo del último trago de una buena bebida. Es cierto que a veces los ojos no alcanzan a reconocer el mar de lava que se esconde tras unos labios, pero tampoco vale la pena perder demasiadas horas en lamentarse. Al fin y al cabo una vez abrasadas las ganas el tiempo nos devolverá un recuerdo sin quemaduras.
miércoles, agosto 27, 2008
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3 comentarios:
sabias palabras señor potri!!
y es que tu y yo sabemos que el olvido está lleno de memoria...
1abrazo y espero verte prontico!
que mas se puede añadir... un saludo torres
no solo es lo q dices es ti forma perfecta de definirlo.
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