martes, agosto 12, 2008

Esclavo del sistema

Me avergüenzan las guerras,
las de Osetia del Sur
y las del domicilio familiar,
me avergüenzan las denuncias
que hacen los columnistas
sobre la precariedad laboral
sin dedicar ni una sola de sus palabras
tan llenas de curvas
a la miseria del becario
que le corrige las faltas.
Me avergüenzan las burbujas
que construyen las familias bien
para evitar que sus hijos
se mezclen con la realidad,
me avergüenza el daño
que hacen los horteras
a la naturalidad del ser humano
también las frases y las intenciones vacías
de una legión de vividores
que se apoltronan en su escaño.
Me avergüenza en sí
el nacionalismo de bolsillo
que profesan los ignorantes
que esconden tras su bigote
una mueca de payaso.
Pero si algo me avergüenza
por encima de todo
es que yo, al cenar,
no vaya a mover un dedo
por cambiar lo que me rodea
y si lo muevo, tal vez,
encienda la televisión
para ver un resumén de las olimpiadas
al fin y al cabo
este evento global
es sólo una vez cada cuatro años.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amén.

Anónimo dijo...

Bueno, si me lo permitís, me subiré al carro. Por lo menos, para que no os sitais muy solos y para, al fin y al cabo, compartir mi soledad....



Besitos en los mofletes.Foras.