lunes, agosto 25, 2008

Mad-La Hab

"Conozca Cuba primero y el extranjero después"

En Madrid las palabras se encadenan al tiempo. Asidas a las manecillas del reloj la arena corre en su contra. Uno viaja a la deriva buscando un rincón donde atracar en los archipiélagos que ofrece el fin de semana. Le hemos cogido cariño, tal vez, como piratas obligados a elegir entre prisión o un periplo de sal. Madrid es formalmente un buen lugar pero conviene desentumecer los huesos en otras orillas. Es entonces cuando el alma maquina. En La Habana los segundos me huyeron de los bolsillos. Recuerdo como los ecos huecos del sonido cubano surgian atropellados de cualquier balcón desvencijado y ahora, a veces, se reproducen en mis sueños los retales de esa Cuba sonora. Entonces en mi mente nace el Malecón como una frontera pétrea que se insinúa al mar tratando de seducir la oscuridad marina y la brisa, que salpicó de humedad mis gafas, empuja la ganas de volver. Volver para despojar de mis recuerdos el tópico al que se reza en viajes de una semana. Quiero volver para aprender a achicar una nostálgia rodeada de agua y regresar después a la realdidad para tatuar mi memoria con lo bueno y lo malo que habita en mí.

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