miércoles, noviembre 26, 2008

El planeta está habitado y mi habitación ausente. Madrid está lleno de gente y mi cama vacía. Hay un cigarrillo fumándose a medias por dos mitades de labios y un cenicero lleno con las colillas muertas de besos ajenos . La ciudad gira en el asfalto y se detiene la vida tras mi cristal. En la Fundación nacen 20 niños y calle arriba la mañana es una rambla de intenciones muertas. Madrugan los oficinistas y yo despierto por vicio y sin despertadores aguardando un sobre o una llamada que convoquen mis ganas de seguir avanzando. Por la noche las persianas de enfrente cobijan la necesidad que mis vecinos tienen de un descanso eterno en ocho horas y a mí se me atragantan una a una las rayas de luz artificial que se filtran por la ventana para velar mi oscuridad. Los estudiantes y los trabajadores esperan el fin de semana, para los parados esperar es una costumbre y esta semana siempre es el fin.

2 comentarios:

Incomprendida dijo...

"El planeta está habitado y mi habitación ausente"... A veces tb estamos rodeados de un millar de personas y en medio de esa multitu estamos tan solos verdad? Me ha gustado mucho esa frase.

Sara dijo...

Siento que los lectores queden huérfanos de tus palabras. Ánimo.