miércoles, noviembre 12, 2008

Retrato a la manera de Palahniuk

Robert Callaghan (Vecino): Marlene Smith era todo lo que uno imagina cuando escucha esas frases de los anuncios de "buena esposa y mejor madre". En la comunidad todos nos sentiamos honrados con su respeto.

Marta Marco (Amiga de la infancia): Yo la conocí como Spino, su apellido de soltera. Era nieta de un piamontés arruinado por avaricia e hija de un emigrante. Su novio, que fumaba como un descosido, era la calse de hombre que toda italiana desea, un napolitano semental y fornido que trabajaba muy de vez en cuando en los amarres. Marlene casi se mata cuando aquel malnacido se fue del muelle de Boston al de Nueva York persiguiendo a una muchacha rubia. Después encontró a su David, un soltero tan estirado que cuando entraba al barrio se ataba el maletín al brazo con una cadena.

Nancy Smith (Nieta): Nos cepillaba muy fuerte los zapatos antes de entrar a la iglesia. Al llegar a casa, si nos portábamos bien, nos daba su tarta de manzana. Yo no pienso fumar nunca, la abuela decía que al que fuma las tripas se le dan la vuelta y uno se muere de echar porquería por la boca.

Marthy Sallomon (Presidente de la liga anti tabaco): Marlene era nuestra activista más concienciada. Ganó varias veces la medalla a miembro del mes.

David Smith (Viudo): Yo la conocí cuando todavía iba de casa en casa ofreciendo polizas de seguro anti-incendios. Su padre me ofreció un cigarrillo y yo, que no tengo ese hábito, le agradecí con un gesto de negación aquel presente. A Nancy le impresionó mi porte, dos días después cuando regresé a que los Spino firmaran nuestro contrato, Marlene salio a recibirme. Desde entonces, hasta ahora.

Marta Marco (amiga de la infancia): ¿He mencionado lo ya que aquel novio era un amante del vicio? Y no sólo porque fumara dormido, también le gustaban las apuestas y el vino. Cuando le abandonó, Marlene juró quemar cualquier cosa que le recordase a aquel cabrón.

Veronica Barry (Hija): Cuando pasaron de la docena, mamá perdió la cuenta de los nietos que le habíamos dado. Salimos a ella. Estaba orgullosa de todos, bueno de todos, salvo del subnormal de Tony. No sé como papá todavía consiente que ese hereje viva bajo su mismo techo. Tony siempre representó aquello que mamá odiaba.

Tony Smith (oveja negra): La vieja siempre estaba en todo. Me andaba jodiendo con que dejara el tabaco, me pegaba pegatinas con fotos horrendas en las cajetillas. Nunca se lo dije pero, ah! yo sé que flaqueaba. Cuando llegaba a casa tarde y borracho, me tiraba al catre sin siquiera desnudarme. La muy zorra me despertaba siempre con la intención de arrancarme la camiseta y los pantalones. Después, salía con la excusa de hacer la colada. Sin embargo, siempre, a penas cruzaba la frontera de mi habitación se quedaba media hora absorta olisqueando el olor de mi ropa. Estaba loca, parecía que la vieja quisiera esnifarse de golpe todas mis juergas.


1 comentario:

Ró dijo...

ufff, muy bueno.
como la realidad, o las personas son vistas de diferentes maneras.
Como pueden ser amadas u odiadas, como pueden generar respeto o bronca.
Las fobias, o resentimientos, surgiendo de un pasado horrendo, o de algo superficial...
muy bueno amigo...