sábado, junio 17, 2006

Ébano

Clarinete, gloria de Nueva York. Siglo XX y el swing continúa su reinado. El ébano seduce. Con los diez dedos alerta y la columna de aire controlada. Aquel que domine el clarinete dominará las calles de ese Estados Unidos que valía la pena.

En una época en blanco y negro. De club de jazz y Gran Manzana. Con su Murrow y su estatua de la Libertad. Gansters de guante blanco, me acojo a la quinta enmienda. Un clarinete puede tener mil vidas, pero son efímeras. Una Norte América de clarinete y swing es un sueño demasiado corto.

El clarinete es una buena arma. Parecido a un buen ganster: limpio, estiloso y elegante. Seductor siempre seductor, como un buen galán de cine. Bien podría definirse como un tipo duro con tacto. Ojalá fueran así todas las armas, sonoras. Un instrumento frente al bullicio de un recién estrenado mundo de asfalto y tráfico.

Ébano, caña y metal: a tus pies...

(Música Soledad- Artie Shaw- Concert for Clarinet 1940)

1 comentario:

jorge dijo...

Escuchar Jazz es para mi como leer a Joyce o Cortazar: siempre siento que me quedan varias vidas de preparación para aprender a comprenderlo, a disfrutarlo.