jueves, enero 24, 2008

A veces nos pasamos más tiempo hablando sobre discos que escuchándolos. Si algún tipo está en boca de todos nos sentimos forzados casi como una jóven virgen a escucharlo. Incluso si no nos gusta ese polvo rápido nos veremos obligados a fingir el orgasmo. Es más, puede que volvamos a darle una oportunidad,otra...otra y otra. No podemos remediarlo, nos manchamos con la mierda que otros escupen.

Lo peor es que todos tenemos discos ocultos, discos ridículos que nos apasionan, que nos ponen a mil. Discos que escondemos para que nadie los reconozca con nosotros, para que nadie nos acuse... y sin embargo el sexo sucio fue siempre el más gratificante.

5 comentarios:

Eno dijo...

Verdad verdadera. Y lo de los discos también.

Nieves dijo...

Amén!! Me encanta La Carretera de Julio Iglesias.

Anónimo dijo...

muy buenas carlitos, aqui estoy una mañana de domingo leyendo todos tus textos en vez de estar estudiando si sq esto de distraerse es muy malo.
Sabes me gusta lo q escribes,lo leo y no digo mira otro guay con ansias de escritor...en fin un besito en aspe se te exa de menos, un beso pocoyo

chimita dijo...

Vaya, me ha recordao al anuncio del Dacia Logan creo k es. Sí, el de Locomía. Buenísimo.
A mí me pasa con canciones. Llevo discos en el coche a lo mejor a toda leche y de repente suena vete tú a saber, alguna bakalada de cuando éramos pecs... o las canciones de la peli de sister act... de verdad k cuesta no avergonzarse jejeje.

Verónica dijo...

Brillante la metáfora del sexo para describir la falacia hormonal que nos conduce a escuchar ciertos y tristes discos...

gracias por el mensaje de cumpleaños, tres días después sigo de celebraciones!

Nunca dejes de escribir.te quiere,

tu sirena aterecida.