viernes, mayo 09, 2008

XXXI Sin Eden

La historia comenzó un lunes
y el domingo ya estaba el planeta
esperando a que Adán
se meara en el huerto del edén
y desmereciera la merienda
a los operarios que todavía
terminaban de construir las montañas.
Eva no quería una casa tan verde
y Adán soñaba con un río más frío
para que no se entibiaran sus cervezas.
Por lo demás su morada era frondosa
y en ella podían echarse largas siestas
sin que el canto de las cacatúas les despertara.
Comían fruta, cual vegetarianos primitivos,
y su jardín perfumado a cerezas
les parecía el rincón más hermoso
de su humilde piso piloto.
Pero Eva quería un rincón para sus cosas
y convenció a Adán
para echar por tierra un falso tabique.
Desde las alturas el arquitecto universal,
convencido de la excelencia de su obra
y de la calidad del material
enfureció en su estudio.
“A partir de ahora decorareis la casa
con el sudor de vuestra frente”.
La historia volvió a comenzar un lunes,
Adán condujo hasta Ikea,
y el domingo ya estaba el destierro
con un bonito acabado en contrachapa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola,

Hoy lei tu blog por una recomendación. pero basta decirte que sin Eden me identifico y me gusta de la manera de como lo describes, yo creo que si a mi esposo le comento tu blog, es mas por seguro que me diga que por mi culpa lo perdimos.