jueves, mayo 22, 2008

XXXIX

Aquel bar no entendía de inviernos,
las luces de los dardos se morían
y arropaban con sus últimos brillos
a los borrachos de las esquinas.

Tú estabas aislada tras la barra
en tu horizontal canción de madrugada
yo no acertaba a imaginarte mas que desnuda
con tus manos frías sobre mi espalda.

El humo gris, tóxico y pesado,
que nacía de las entrañas de aquel lugar
bombardeaba lacrimógeno mis párpados
y ensuciaba de deseos salvajes nuestras almas.

Todavía no habíamos probado un trago
y alguien cerró para siempre aquella botella
Fue como quedarse con el regusto amargo de tu boca
sin haber anestesiado mis labios con ella.

Cuando aquel esclavo del gimnasio
me invitó con sus modales a abandonar el bar
yo busqué tu cuerpo entre las sombras
como busca un mal estudiante una reválida estival.

Y abandoné a la noche nuestra suerte
cubriendo de mentiras todos mis miedos
recuerdo que salí a decirles que te odiaba
para no tener que gritarte cuanto te quiero.

1 comentario:

Eloi BLQ dijo...

son raros los sentimientos contrarios del amor

un poema muy bontio, me ha llenado


felicidades por el blog, te leo a menudo, pero es verdad que no dejo muchos comentarios, pero aunque me gustan mucho tus poemas, a veces es mejor no comentar, sino disfrutarlos y guardarlos cada uno en un sala poética

saludos