domingo, mayo 11, 2008

XXXII Domingo destemplado

Me vuelvo a la cama,
no quiero ver a nadie.
si os preguntan
estoy tumbado
afilando cuchillos
en mi mente.
Vuelvo a las sábanas,
a mi patria de nostálgias,
al patio de muelles
que se clavan en mí
para recordarme
que vivir es una lucha
para la que no existe
manual de instrucciones.
Dormiré como el carcelero
con un ojo cerrado
y el otro abierto
vigilando que las palabras
no me puedan herir.
Vuelvo a la cama
a mirar los surcos
que deja la mañana en mi techo
Tengo las manos tristes
y el frío amenazando mi calma.
Quisiera poder seguir
inventándome tu nombre
y no sentirme tan perdido
con lo que nace en mi pecho.

No hay comentarios: