viernes, julio 11, 2008

LXIII

Estuve en Soria
y ya regresé
sin olmo talado
al que escribirle
mis penas de maestro.
Si acaso tengo
un sueño con alas
que se escapa
y me da la espalda.
No quiero tener
que ladrar mis versos
a la luna.
Tampoco seguir, caminante,
las huellas del poeta
porque yo no tengo
Campos de Castilla
ni cucharas con miel
a la que acudan
las moscas golosas
que endulzan la hiel
de la despedidas.
Entre el Duero y el vaivén
que tiene tu cuerpo
en los recuerdos de la noche
me quedo con lo segundo
pues para ríos melancólicos
no tengo hoy las manos,
prefiero perderme en ilusiones
que sueñan con tus curvas
como meandros del placer.
Río Duero, Río Duero,
si algún día he de volver
que el tiempo nos conceda
una prórroga a la distancia
y entre el rumor del agua
y mi voz en el papel
sellemos labio a labio
lo que alguna vez fuimos
y lo que, tal vez,
algún día,
volvamos a ser.

3 comentarios:

Cariátides dijo...

Precioso, me encanta.

También me gusta mucho Soria, un buen amigo mío es de allí.

drew dijo...

Qué grande eres Torres!
Tu blog no es un olmo seco.. está vivo!

Enredada dijo...

Ladrar los versos a la luna... que imagen llena de nostalgia y de emoción...