domingo, julio 13, 2008

LXV D-13, Hundido

Porque no sólo hay que arriesgar para ganar
todo lo puesto en juego de nada ha servido,
como el inventario de un espejo hecho pedazos
con la derrota aflora todo lo perdido.

Dilapidé la herencia de mi calma
de quién es la culpa es lo de menos
nunca estuve tan cerca de dejarme ir
ya nadie quiere un corazón que bombee veneno.

Se aleja el rumor de las olas tristes
y el fracaso se hace en mi garganta fuerte
en mitad de este mar que no se atreve a mojarme
voy a arrancarme los ojos para no tener que verte.

No tengo valor para levantarme de aquí
ahora que estreno esta soledad de verano
me siento como un niño que por primera vez
tiene que caminar sin que tu le des la mano.

1 comentario:

Cariátides dijo...

Los finales son tristes pero todos ayuadan a renacer.

Un abrazo.