jueves, julio 24, 2008

LXVII Sala Sol

Huele a mezcla de sudor y alcohol
Hay besos en oferta
y el género se expone en escalones
Tras el umbral, la noche se recibe
entre un imperio de hormonas
pertrechadas para la batalla.


Sus paredes están más iluminadas
que el resto de perversiones madrileñas,
tal vez por venerarse allí al astro rey
tal vez porque las oscuras intenciones
ya se asumen con la entrada.



En los soportales
se desmarcan los rostos de sus cuerpos
en una suerte de muecas y gestos
propios de la fugacidad del coqueteo
mientran otean dudosos el horizonte
los pájaros descarriados de la madrugada.

Después, al cesar la música
cierra la noche y abre el metro.
La luna entre las nubes se esconde
y mientras arrastro los pies hasta casa
recuerdos que tuvieron miradas antes de tener nombre


...Despierta del letargo del whisky mi memoria....

2 comentarios:

jorge dijo...

Y nuevas soledades son las que siento yo en mis ahora solitarias vueltas a casa. Eso y que la sala sol me va a salir impar por una temporada.
"Ser mirada antes que tener nombre"...voy a plagiarte en algún momento y lo sabes.

Enredada dijo...

que hermosoooooooooooo!!!!
miradas ante que nombres....
me voy suspirando...
besotes