miércoles, junio 18, 2008

LV

Fue aquella noche
de luna roja
en la que comprendí
que no hacen falta cuchillos
para atravesar la piel
basta con que un beso
a destiempo me bordee
para quedarme aquí
herido de desengaño.
Guardé para ti
mis latidos
y ahora me he quedado
escupiendo contra el viento
todos mis planes
y no importa
sabré salir a la calle
a buscar otro rincón
pero ya no habrá nadie
que habite ese lugar
al que seguís empeñados
en llamar corazón.

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