viernes, junio 27, 2008

Pequeña reflexion de verano

Allí, frente a aquel mar sus ojos miraban hacía adentro. El mismo horizonte salino y el mismo sol de justicia alumbran ahora a un hombre muy distinto de aquel niño que jugaba desnudo y sin pudor en la orilla. El salitre le tiraba de la camiseta y le molestaban los hombros por el sol, sin embargo no podía moverse. También desde aquella posición la arena le abrasaba las plantas de los pies pero se dijo que es mejor pisar en caliente que hacerlo en falso. Al anochecer regresó a casa y descorchó una botella de nostálgia. Es tan duro reconocer que no es el mar el que ha cambiado.

2 comentarios:

Enredada dijo...

Es duro.
Los que cambiamos somos nosotros auqneu creamos que no es así...
muy bueno amigo...
mil besotes

Gurdulú dijo...

Algún día en otra orilla más allá del horizonte, sepultadas en la arena la culpa y la vergüenza, volveremos a ser de nuevo y para simepre ese niño inocente.