jueves, octubre 09, 2008

Cuando me apetece me doy al extinto vicio en las ciudades de mirar por la ventana. Repudio a la mañana torcida nacida de un traspiés de nubarrones de cerveza pues me debo a la tarde sin respuestas y a las noches sin preguntas. Conduzco sin carnet por la ruta salvaje que me lleva desnudo al precipicio animal de una mujer. Me protejo de los profetas y de los corazones que no se oxidan. Al volver, me alimento de latas de conserva con sabor a madrugada porque temo los vendavales de sopas de letras que tergiversan mis palabras. Practico a partes iguales la verdad y la mentira .A veces anochezco frente a una pantalla iluminada llena de cuerpos que se dan al amor sin amor y entonces guardo en el primer cajón de la cómoda todo aquello que me hace olvidar. La fragilidad de las canciones que crecen entre mis dedos vuela hasta la marca de ropa interior de alguna sombra furtiva. No pido excusas, no doy explicaciones. Para este viaje no necesito equipaje.

1 comentario:

Enredada dijo...

Para esos viajes solo te necesitas vos...
y si queres, mi abrazo.
besos