Lo mismo hace frío que lo mismo hace calor. Lo mismo es lo mismo y nada es igual. Piedras y palabras son enemigas y necesarias, ambas se lanzan con intención y en ambas se puede errar el tiro. Yo ya fallé algunas veces y todavía puedo oír los cristales de aquella ventana crugir en la calle, bajo mis manos encharcadas en el veneno de los remordimientos. Cae la misma noche en la estrofa de todos los solitarios que aran los surcos de su vida en viajes entre coche y andén. A algunos la razón les pide continuar y a otros les tirita el corazón ante el enésimo recibo de luz de un alma con cortocircuitos. Habrá quién crea que hablo de mí y hablo de todos, y tal vez sí o tal vez no. De todos y de ninguno, porque lo mismo hace frío que lo mismo hace calor, lo mismo es lo mismo y lo mismo nada es igual.
lunes, octubre 27, 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Hola... realmente me quedo en silencio reflexionando con tus palabras, lo mismo es lo mismo, y nada es igual.
Y es tan cierto, y no solo aplicable a piedras o palabras, también tire la piedra muchas veces, y ,muchas rebotó y me golpeó. O dije palabras que quedaron en el cacío total, tal vez en el mío propio.
Un beso enorme
Publicar un comentario