Emperrados todos en recuperar, o no, la memoria de los muertos en contienda nos hemos olvidado del resto de batallas. El día de Todos los Santos se muere. Halloween™, importado para la ocasión por los mercaderes de la morgue, ha ganado la partida. Cada vez menos gente visita a sus muertos, no sólo a los de la guerra, tampoco a los de la sífilis, ni a los de vejez, ni a los de pena. Hemos convertido nuestra ofrenda al recuerdo en una especie de carnaval dantesco, más propio del fulano español que del genio italiano. La memoria es desgraciada, no sólo histórica, y marchitan las flores donde ahora crecen calabazas. De todos modos, habrá que aprovechar ahora que hemos matado dos veces a los muertos. Las multinacionales de las fechas señaladas ya están imprimiendo el próximo catálogo de Pascuas. Madrid ya está alterada. En breve las luces de Navidad deslumbrarán el asfalto de una ciudad en crísis pero, es tan bonito...
lunes, octubre 27, 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Cierto también... solo que la navidad es de alguna manera universal, pero nos olvidamos de nuestras raíces, de los festejos o celebraciones tan nuestras, de nuestra identidad.
Vos en España, la tenés más clara, nosotros acá, los colonizados, los que recibimos muertes después que descubrieron nuestras tierras, tenemos más porque llorar, o añorar... nos sacaron la memoria de un plumazo, y los que todavía siguen recordando ya están muy viejitos.
mil besos
Publicar un comentario